
Trabajaba como estudio manager en una “gran cadena” española. Una noche después de dar una de mis clases el director me llamó a su despacho y me despidió. Eran las 21,00h pm y me dijo que a la mañana siguiente no volviera. La verdad es que no fue una situación agradable básicamente por las formas, pero no se podía esperar menos de sus “habilidades directivas”.
Yo estaba feliz cuando me contrataron en el grupo. Todo pintaba bien hasta que fui conociendo el “talante directivo”de mi jefe. Pero soy positivo. Como Francoçoise Sagan considero que “Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir”...
Al dejar mi puesto agradecí sinceramente la confianza depositada en mi persona al responsable de área y a los directores generales y le dije a mi director que mi paso por el centro había sido un master. Lo que no le dije es que había vivenciado lo que había aprendido en los libros.... Aquéllo de cómo no se debe dirigir a las personas.
Así que en mi blog de hoy quiero hablaros del talento directivo compartiendo una situación de las muchas que vivíamos con este “personaje” con poco "talento directivo".
Debíamos presentar unos informes a la central y la coordinadora y yo estábamos preparándolos. Teníamos que hacer la entrega esa misma noche y andábamos justos de tiempo. También habíamos quedado con EL DIRECTOR para hablar de algunas cuestiones que la verdad no recuerdo, pero que tampoco interesan mucho al caso.
El hecho es que llegó y se sentó con nosotros. La coordinadora con mucho respeto le dijo que andábamos escasos de tiempo y que debíamos presentar unos informes y que si no le importaba podíamos posponer la reunión.
Y aquí es cuando salió la “dirección por pelotas” que es diferente a la “dirección con pelotas”. Bromas aparte el protagonista de este blog se levanto y le espetó que cuando se quedaba con un DIRECTOR se DEJABA TODO. (Poco más que un Dios debía ser la figura directiva para el susodicho). Que no se imaginaba él faltando a una cita con un SUPERIOR por tener que hacer los deberes… Todo ello mientras gesticulaba con aspavientos mientras aleteaban sus orificios nasales (Por cierto, que este “señor” al menos entonces, necesitaba un curso de PNL). Vamos, con muy malas formas. La cuestión es que se fue y nos dejó mientras la coordinadora empezaba a soltar salados lagrimones…
Yo que no daba crédito intenté consolarla y le dije que no le hiciera ni caso, porque ni este “señor director” ni nadie podía faltarle al respeto así, ¿Cómo no va a poder esperar un señor que dirige un club con no más de una docena de empleados? ¡Por favor! ¿Esas son las formas que sus mandos intermedios tienen que adoptar con sus empleados? ¿Qué ocurrirá con la motivación? ¿El clima laboral?
Hoy nos encontramos en la era del talento. Hay además una guerra abierta para encontrar y retener el talento. Y los centros de fitness no pueden escaparse a esa realidad.
La clave en la oferta es la innovación y por tanto hay que desterrar el MIEDO. No se puede dirigir con los modelos Tayloristas de los años 20 ni siquiera por objetivos como en los 80….
Como escribe Ana Patria Botín, presidenta de Banesto en el prologo del libro de Pilar Jericó la nueva gestión del talento “…para entender que es calidad directiva debemos preguntarnos ¿Qué es lo que hace que la gente esté comprometida con su trabajo y con su empresa?... Podemos agruparlos en tres tipos: Retribución y estatus, aprendizaje y desarrollo profesional, y relación con el jefe y los compañeros. El 80% de los que dejan una empresa lo hacen por su relación con el feje y los compañeros”….
Como nos escribe Pilar Jericó la gestión basada en el miedo ya no es conveniente y sólo ha sido posible cuando:
- La competencia era previsible
- Los mercados eran estables.
- Los clientes eran cautivos
- Se hacian siempre las mismas tareas
- Se requiería que los profesionales simplemente obedezcieran.
- Los profesionales eran autómatas.
Pero en la industria del fitness se necesitan profesionales creativos que pongan y desarrollen todo su potencial al servicio de las empresas. Y para eso se necesita talento directivo. Los clientes son libres para elegir y los mercados inestables. Una cosa son los clientes fieles (Aquellos no nos dejan nunca) y otros los cautivos (Son nuestros clientes porque no hay nada mejor, aunque no están contentos). Los clientes cautivos están deseando que llegue la competencia…. Naturalmente hablo de los clientes internos ( nuestros empleados) aunque los clientes externos..... idem de los mismos
¡Ojo con el talante directivo! Cómo expresa muy bien el profesor Roberto Luna, necesitamos líderes y no directivos…. ¿ O acaso queremos empleados como los de la viñeta?...
Anonimo
Publicado el 21/12/2009 a las 15:19:54Ese director es un gilipollas como tú y sabes. Y ya han perdido muchos clientes por su culpa como también sabes.
Santi Liébana
Publicado el 21/12/2009 a las 17:36:10Saludos y felices fiestas, compañero!!!
Creo que algunos de estos pasajes los compartimos hace sólo unos días, jejeje. Gracias por otro post de los uqe creo deberías repetir más ;)
Hablamos Jose! Y ve preparando fechas que mucha gente por aquí pregunta por ti...
luna
Publicado el 23/12/2009 a las 18:17:53Hay más de un jefe como el que nos presentas....
¡ Una pena!...